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Mediante este programa, el ILP identifica aspectos del orden jurídico nacional que pedan ser objeto de modernización.
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El discurso presidencial
7/21/2008

EL DISCURSO PRESIDENCIAL I: en el discurso que pronunció durante la instalación, ayer 20 de julio, de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Uribe exhibió un tono serio y ejecutivo. Dedicó gran parte de su intervención a los asuntos económicos, lo cual resulta saludable y reconfortante, pues sin importar si se está de acuerdo o no con sus propuestas e ideas, siempre es preferible tener en la jefatura del gobierno a alguien concentrado y enfocado en la cuestión del desarrollo económico. Resulta un poco decepcionante, sin embargo, que el discurso del presidente Uribe, más que dedicarse a presentar nuevas propuestas y estrategias para enfrentar los tiempos difíciles que se avecinan, se haya dedicado a reiterar la defensa de algunas de sus estrategias anteriores que han sido objeto de un cuestionamiento permanente, por ejemplo los controles de capitales, y en particular la idea de que las exenciones tributarias focalizadas son un instrumento idóneo para impulsar el crecimiento económico. Los controles de capital no son criticables sólo porque dificulten el logro del grado de inversión, como insinuó el presidente Uribe, sino porque no cumplen su objetivo y causan importantes daños colaterales. Las exenciones tributarias crean una política de discriminación, con un costo fiscal significativo que termina siendo asumido por el ciudadano común y el empresario mediano y pequeño, quienes no son elegibles para gozar de estos beneficios, ni tienen la capacidad política para buscar obtenerlos. El sistema tributario necesita estabilidad, dijo muy acertadamente Uribe. Pero también necesita generalidad: no puede seguir siendo una compleja e incompresible trama llena de agujeros. Un sistema tributario así no nos llevará hacia el objetivo de la competitividad, y un país no puede esperar desarrollar su economía a punta de zonas francas. La estrategia de desarrollo debería concebirse para que cubra a toda la economía, no a pequeñas zonas privilegiadas dentro de ella.

 

EL DISCURSO PRESIDENCIAL II: resulta lamentable que el presidente Uribe hubiese insistido en la idea de penalizar la posesión y el consumo de pequeñas cantidades de droga, es decir, la llamada “dosis personal”. Desde todo punto de vista, y en todas partes del mundo, la penalización del consumo de droga es una estrategia más que fracasada, y poco ganaría Colombia con sumarse a ese fracaso. Es más, nuestro país tendría que destinar muchos de sus escasos recursos de policía y justicia a perseguir a personas que llevan una conducta perfectamente pacífica, y cuyo único pecado es consumir una droga. Con esto, se perdería recursos importantes que deben destinarse al combate contra el terrorismo, y contra los delitos de mayor impacto social. Además, la penalización del consumo y porte de pequeñas cantidades de drogas es una intromisión excesiva del Estado en la vida de los ciudadanos.

 

DOLARIZACIÓN PARCIAL: en su columna de Portafolio del pasado viernes, Mauricio Reina hace un breve y preciso análisis de la propuesta de dolarización parcial lanzada por el senador Gabriel Zapata. Difícilmente se podría haber hecho un análisis mejor. Reina muestra que la decisión de dolarizar o no hacerlo es ante todo una cuestión de costo-beneficio. Hay economías cuya situación interna es tan caótica, que sin duda la mejor alternativa es la dolarización, con todas las dificultades que tal opción conlleva, en especial la pérdida de un gran ámbito de acción en la política económica. Colombia no ha llegado a tal situación, ni está cerca de ella. La propuesta del senador Zapata tiene como propósito frenar la revaluación y la inflación: como bien observa Mauricio Reina, hay todavía un frente de acción contra esos problemas que no ha sido suficientemente explotado, y es el del control del gasto público. El esquema de tasa de cambio flotante, con una autoridad cambiaria y monetaria independiente, tiene enormes ventajas para la economía, en particular la de recibir a través de la tasa de cambio importantes señales del mercado. Nuestro país debe persistir en ese esquema, y evitar perturbarlo con propuestas extravagantes como las de tasas de cambio diferenciales.

BUENOS DÍAS,
LUNES