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La desventaja militar de Colombia frente a Venezuela
08/03/2010

SITUACIÓN MILITAR FRENTE A VENEZUELA: Publica ayer El Espectador un informe que a primera vista es impresionante. Su tema: una evaluación de la capacidad que tiene Colombia para defenderse ante un ataque de Venezuela. Digo que el impacto de la lectura es impresionante sólo en primera instancia, pues, aun cuando de ella se deduce una enorme vulnerabilidad de Colombia ante el hoy agresivo vecino, la verdad es que una reflexión más pausada nos recuerda que Colombia nunca ha tenido como vocación el armamentismo ni el militarismo, y por tanto este desequilibrio no es sorpresa. Esta razón, unida al hecho de que nuestras prioridades militares son las del conflicto interno, han hecho que Colombia aparezca rezagada en armamentos frente a una Venezuela que, aun cuando llena de necesidades sociales, se ha regocijado con el despilfarro en toda expresión posible, en particular en compras de armas. El plan armamentista de Chávez es nuevo en cuanto a su magnitud y en cuanto a su inspiración geopolítica: pero de cierto modo es la continuación de actitudes tradicionales de la dirigencia venezolana. ¿Olvidaremos acaso las multimillonarias compras de armas y de aviones de combate sucedidas a principios de los años ochenta? Era la misma época en la cual la dirigencia venezolana se empeñó en derrochar recursos como si la bonanza petrolera fuera infinita, y no tuvo una sociedad civil activa que le demandara prudencia.

SITUACIÓN MILITAR FRENTE A VENEZUELA II: Al leer el informe de El Espectador, se tiene la tentación de reclamar con urgencia que Colombia ponga fin a este desequilibrio mediante un plan propio de adquisición de armas y de sistemas de defensa. No siendo experto en estos temas, creo que hay razones por las cuales, al menos en una primera instancia, esta no sería la solución aconsejable. Podrían sintetizarse así: Colombia cometería un gran error si empeña sus finanzas públicas en sistemas de armamento que tal vez nunca será necesario usar, y los cuales a su vez demandarán renovación y mantenimiento, constituyendo de ese modo cargas financieras adicionales para un país que debe gastar en su progreso y en su bienestar. Se notará que mi premisa es que tales sistemas de defensa no serán necesarios. Concedo que es una premisa un tanto aventurada, pero voy a explicar sus razones.

SITUACIÓN MILITAR FRENTE A VENEZUELA III: Primera: ojalá me equivoque, pero creo que la capacidad militar real del régimen chavista ha sido un tanto sobrevalorada. Gasto en armas no significa necesariamente capacidad bélica: de hecho, en esto Chávez sigue un patrón muy tercermundista ya recorrido por otros países de África y del Medio Oriente, los cuales gastaron fortunas en armamentos que pronto se hacían obsoletos, que no respondían a planes estratégicos serios, que se deterioraban por falta de mantenimiento, y que no tenían tras de sí personal capacitado para operarlos. En resumen: Chávez puede gastar y seguir gastando el dinero de los venezolanos en armas, pero eso no lo hará necesariamente más poderoso en sentido militar. En segundo lugar: la capacidad bélica de una nación está sustentada, más que en su armamento, en su economía y en su infraestructura; al respecto casi ni merecería comentario la situación de un país que se cae a pedazos por las torpezas de su gobierno; cosa esta que incluso podría llevar a pensar que la fase Chavista de la historia venezolana no dure muchos años más: habríamos, entonces, gastado miles de millones para nada. En tercer lugar, aunque lentamente, ya está creciendo en la comunidad internacional la conciencia sobre la verdadera naturaleza del régimen chavista: ese desprestigio internacional es una inmensa ayuda para Colombia, y en caso de una situación bélica, favorecería inmensamente a nuestro país en los foros internacionales. Finalmente, creo que el Gobierno Nacional tomó en este tema la mejor decisión posible: celebrar el acuerdo militar de cooperación con Estados Unidos, definido como “disuasión pasiva” por el experto Armando Borrero; gracias a este acuerdo Colombia gana capacidad disuasiva, sin que sus recursos deban ser empleados en armamento en lugar de emplearse en progresar.

SITUACIÓN MILITAR FRENTE A VENEZUELA IV: Por esta última razón, es importante que la Corte Constitucional se abstenga de caer en el populismo que la caracterizó en años no muy lejanos, y se abstenga de revisar el citado acuerdo, contra el cual ya admitió una demanda. A menos, claro, que la Corte prefiera que los recursos que el país tiene para inversión en necesidades básicas, en salud, en educación y en infraestructura, se tengan que utilizar en sistemas de defensa antiaérea.

BUENOS DÍAS,
LUNES